Como aprender a pensar desde la perspectiva del Cielo.

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. Mateo 10:7-8 7

Una de las preguntas mas frecuentes que entretenemos en nuestras mentes es, “Cual es la voluntad de Dios para mi vida?”

La forma en que empezamos a responder esta pregunta determina nuestro diario caminar en la vida cristiana.

La buena noticia es que no necesitamos vivir toda nuestra vida esperando por dirección divina que quizás si o quizás no podría bajar del cielo, dándonos un paso a paso de la voluntad de Dios.

Jesús reveló la voluntad de Dios a través de su estilo de vida y lo tenemos grabado en los Evangelios.

En Mateo 10:7-8 Jesús te da una imagen clara de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Sin embargo, para abrazar la invitación que El esta extendiendo, necesitamos cambiar la forma en que pensamos respecto de la voluntad de Dios.

Con frecuencia estamos esperando que el Espíritu Santo nos diga algo como “Trabaja en este lugar”, o, “Vete a tal país”. Estamos esperando ordenes especificas, y si, algunas veces El te revelara claramente información especifica, sin embargo lo esencial de la voluntad de Dios esta revelado en el ejemplo de Jesucristo.

Cual es la voluntad de Dios? Donde sea que vayamos o cualquier cosa que hagamos, nuestro compromiso principal es con el mandato de Jesús, que es predicar y demostrar el Reino. Sanen enfermos, limpien a los leprosos, resuciten a los muertos, expulsen demonios. Este es el cristianismo normal en acción. Lo que sucedió en el pasado es que teníamos nuestra definición de normalidad en base a las cosas que habíamos experimentado en la vida. El problema con esta perspectiva es que continuaremos experimentando un viejo nivel de normalidad hasta que redefinamos nuestra expectativa de lo normal, y decidamos demandarle a nuestra experiencia que se alinee al estilo de vida definido por Jesús.

Hacia allí es hacia donde vamos. La voluntad de Dios realmente empieza cuando nosotros cambiamos la forma de pensar acerca de la voluntad de Dios y elevamos nuestra perspectiva para abrazar lo que Jesús nos comisionó que hagamos como la expresión fundamental de la voluntad de Dios. Todo lo demás fluirá desde la revelación central/fundamental.

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